Sí, ya sé que resulta imposible luchar contra las nuevas tecnologías y que el cine resulta mucho más cómodo (aunque no tan gratificante) que leer un libro, pero en los próximos días llegará a nuestras pantallas (y a las mentes de miles y miles de españolitos) la nueva versión cinematográfica de Blancanieves y, mi deber es advertir del peligro que encierra esta manzana envenenada.
Cierto es que las adaptaciones cinematográficas son precisamente eso, simplemente adaptaciones, y que el producto final es la nueva visión del libro bajo los ojos del director de cine. A partir de ahí, parece que todo vale. Los resultados son, en muchas ocasiones, excelentes y uno disfruta de las películas con un buen paquete de palomitas. El problema está cuando el espectador olvida que lo que ve es una versión y sale a la calle creyéndose conocedor de la verdadera historia de Blancanieves, Rapunzel o La sirenita, entre otras.
El 1 de junio se estrena Blancanieves y la leyenda del cazador. No he visto el trailer pero os puedo asegurar que será un gran éxito, no lo dudo. Sólo hay que ver el cartel (apunta a miles de efectos especiales de última generación, como ya ocurrió en la versión de Alicia en el País de las Maravillas) y a las actrices, Charlize Theron (éxito entre mayores) y la vampírica Kristen Stewart (éxito entre adolescentes). Además, nada como una buena campaña publicitaria para tener listo el cóctel del éxito y llenar las arcas.
Feliz visita al cine. Yo me esperaré al DVD.


